Empleo para jóvenes tunecinos: “Necesitamos vocación y tenemos que arriesgar”

 

Encontrar trabajo en Túnez no es tarea fácil, un país donde el desempleo juvenil causa estragos con  uno de cada tres jóvenes en paro. Ben Othman decidió un día que quería empezar su propio negocio pero aunque tenía ideas y no le faltaba vocación emprendedora, lo que necesitaba, según sus propias palabras, es un “pequeño empujoncito”.

“Desde que era estudiante siempre creí en mis cualidades para liderar proyectos. Por aquel entonces tenía muchas ideas, pero cada dos por tres cambiaba de parecer porque daba con otros proyectos que parecían más rentables”, rememora este joven tunecino sobre sus comienzos.

El “pequeño empujoncito” que necesitaba Ben vino en forma de apoyo del Fondo para el Logro de los Objetivos del Milenio (F-ODM) ya que siendo estudiante de la escuela de negocios fue seleccionado por un programa conjunto de la ONU que trabaja con el Gobierno tunecino para animar a los jóvenes emprendedores.

“Tomé un curso de capacitación de tres semanas que me ayudó a familiarizarme con conceptos básicos sobre finanzas y gestión empresarial para desarrollar mi propio proyecto”, afirma Ben, quien hoy, a sus 28 años, presidente Plastics Maufacturing Company, una empresa especializada en la producción de pellets de plástico biodegradable.

Ben es uno de los jóvenes beneficiaries de programa conjunto “Participación de la juventud tunecina en el logro de los ODM”, cuyo objetivo es ayuda a las autoridades a crear empleo en zonas del país propensas a la migración de sus jóvenes en busca de nuevas oportunidades.

Ampliando oportunidades

El turbulento año pasado que vivió Túnez el año pasado estuvo directamente relacionado con la falta de empleo de los más jóvenes, en especial en las zonas marginadas del noroeste, el oeste y el sur del país, de ahí que impulsar la creación de puestos de trabajos es una de las prioridades de las nuevas autoridades, que colabora con cinco agencias de la ONU en el programa conjunto del F-ODM.

Hasta la fecha el programa ha ayudado a gente como Ben a establecer 165 pequeños negocios y entrenamiento y capacitación a 146 emprendedores. Además, 134 capacitadores de organizaciones civiles, ONGs e instituciones públicas han recibido formación para enseñar a los jóvenes nuevas técnicas, mientras que se han formulado tres planes regionales de empleo juvenil en distintas zonas del país.

Los recursos invertidos están dando ya sus frutos. Ben no solo ha podido montar su propio negocio, una empresa que produce unas treinta o cuarenta toneladas mensuales de pallets de plástico, sino que además ofrece empleo a otros ocho trabajadores.

“Creo que cuando tienes el apoyo del gobierno y de organismos internacionales, cuando uno tiene ideas y pasión por los negocios, es más fácil arrancar. Es verdad que hace falta un poco de formación, pero al final es cuestión de tomar riesgos”, asegura Ben.

El reto del empleo juvenil

La creación de oportunidades laborales para los más jóvenes es uno de los retos más acuciantes a los que se enfrenta la comunidad internacional, que sufre todavía los devastadores efectos de la crisis financiera de 2008 que dejó a una buena parte de la juventud sin empleo y que se ha traducido en un creciente riesgo de acabar convirtiéndose en lo que el FMI llama “generación perdida”.

La media de desempleo juvenil entre los trabajadores de 15 a 24 años en las economías desarrolladas es de casi el 20 por ciento, mientras que en países como Grecia o Sudáfrica alcanza a casi la mitad de los jóvenes. En Túnez y otros estados árabes, entre el 40 y el 60 por ciento de la juventud está sin empleo.

El F-ODM financia programas del ventana temática de juventud, empleo y migración en 14 países, que ayudan a preparar a los jóvenes a unirse a la fuerza laboral, colaborando con los gobiernos para mejorar los sistemas educativos, impulsar políticas públicas de promoción del empleo juvenil y delineando estrategias para reducir los riesgos que afrontan los jóvenes que emigran de zonas rurales.

Estos programas, una colaboración entre las autoridades nacionales y el PNUD, la FAO, la OIT, la OIM y ONUDI, forman parte de un esfuerzo global para alcanzar las Metas del Milenio de reducción del hambre y la pobreza ofreciendo un empleo decente a los jóvenes, especialmente entre las mujeres, antes del año 2015.

 

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